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Experiencias: Lesión Ligamento Cruzado Anterior (LCA)

Comentarios0 | 24 Diciembre, 2013 | Por Dr. Michael Marsalli

Para hablar sobre la lesión del ligamento cruzado anterior (LCA), primero tenemos que saber qué es y cómo se lesiona. “El LCA es uno de los principales ligamentos que se encuentran al interior de la rodilla. Es una banda de tejido de aproximadamente 1,1 centímetros de grosor y 3,3 centímetros de largo, cuya función es estabilizar la rodilla para mantener la correcta posición de la tibia con respecto al fémur durante el movimiento”, dice el traumatólogo Michael Marsalli. Además, agrega que “en general se lesiona bajo mecanismos de baja energía, en donde principalmente existan rotaciones, giros o torsiones a través de la rodilla con el pie fijo en el suelo. Esto puede suceder al caer luego de un salto, cambios de dirección y desaceleraciones durante una carrera mientras se realiza algún deporte. En otros casos puede suceder luego de un contacto violento directo en la rodilla con otra persona, que por ejemplo cae sobre esta”.

“Lo primero que sentí fue un golpe en la rodilla, que la llevó claramente más allá de donde esta alguna vez llegó. No fue doloroso, simplemente sentí que mi rodilla se había flectado como nunca antes, sin mucho dolor”, afirma Matías Cabrera, capitán de Old Boys.

Por su parte, Francisco Hurtado, jugador de Old Georgian´s, señala que “sentí un corte en la parte posterior de la rodilla y un intenso dolor, mi rotura de ligamento fue a través de un golpe que me dejó inmovilizado en el sueño y sin posibilidad de seguir jugando”.

Generalmente cuando existe una rotura completa aguda del ligamento cruzado anterior, existe un sonido similar a la rotura de un elástico o una sensación de que algo “se sale” y luego vuelve a entrar. Esto está asociado a importante dolor de inicio brusco en la rodilla afectada, que luego se acompaña de aumento de volumen durante las siguientes horas, producto de una acumulación de sangre dentro de la rodilla. “El paciente se verá imposibilitado de continuar sus actividades deportivas debido al dolor, la dificultad para mover la rodilla y la sensación de inestabilidad. En caso de lesiones antiguas no tratadas, el paciente puede sentir una sensación de que la rodilla “se le va” o le falla con actividades deportivas o de la vida diaria. Esto puede reproducir algo de dolor y aumento de volumen leve. Hay que considerar que una rodilla inestable puede ocasionar lesiones en otras estructuras de la rodilla durante el transcurso del tiempo, que anteriormente no estaban lesionadas, lo que puede aumentar o cambiar los síntomas principales”, dice el Dr. Marsalli.

Es importante saber que lamentablemente el Ligamento cruzado anterior no tiene la capacidad de repararse por sus propios medios y en muchos casos la rodilla no es capaz de funcionar de forma adecuada sin este ligamento. La recomendación actual es que los pacientes jóvenes que realizan actividades deportivas se deben realizar una reconstrucción del LCA mediante una cirugía, para recuperar la anatomía similar a la normal. Luego sigue un importante período de rehabilitación. “Primero tuve sesiones de kinesiología por dos semanas antes de la operación, luego la cirugía, seguido por tres meses de kinesiología post operación y vuelta a la competencia en seis meses”, recuerda Cabrera. Hurtado agrega que “lo más difícil fue el dolor, tanto de la recuperación posterior a la cirugía como durante los  ejercicios de rehabilitación”. 

            Sabemos que cualquier lesión en un deportista lo deja alejado de las canchas por lo menos por un tiempo, pero cuándo se puede realizar el retorno deportivo con esta lesión es fundamental. “La recuperación es larga y está basada en el tratamiento con kinesiología para recuperar la movilidad y la fuerza necesaria para lograr una función normal. Además, es necesario esperar a que el injerto de tendón se incorpore biológicamente en la rodilla y se adapte a su nueva función en la posición del LCA. Aproximadamente el  85% de los pacientes logran volver a las mismas actividades deportivas realizadas antes de la lesión y esto se puede lograr entre los 6 y 10 meses luego de la cirugía”, asegura Michael Marsalli.  “La verdad es que hoy práctico rugby al mismo nivel que lo hacía antes y de eso estoy muy agradecido. Por otro lado mi rodilla nunca fue la misma, no poseo la misma flexibilidad, sumado a dolores y molestias recurrentes, aunque debo aclarar que nunca estas molestias me han impedido realizar ninguna actividad”, señala Cabrera

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Dr. Michael Marsalli
Publicado por:
Dr. Michael Marsalli
Traumatólogo
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